La experiencia de trabajar como voluntario en Mbale – Uganda

Comparto algunas notas de mi primera experiencia trabajando como voluntario con la esperanza de que a más de uno le nazca la curiosidad en este tema, tan poco común para la costumbre colombiana…

 

Al día de hoy, he completado aproximadamente un mes viviendo en Mbale (cerca de la frontera entre Uganda y Kenia) desde el 12 de Septiembre. Llegar aquí desde la ciudad de Jinja fue una jornada extenuante de 5 horas que tendría que haber sido de dos. Tuve que cambiar 4 veces de matatu (nombre que reciben los minibuses en Uganda) porque el conductor inicial olvidó indicarme que cada matatu va hasta cierto pueblo y después encarta al siguiente con todos sus pasajeros. 5 horas de caminos polvorientos y decenas de pueblos casi iguales, construidos en su mayoría con lodo y cemento, con la excepción de algunos edificios construidos con ladrillos.

Cinco horas donde no vi a una sola persona blanca y a mi lado viajaba una adorable señora que decidió que las gallinas estaban baratas por el camino, llevando una de estas por un par de horas (tras comprarla por la ventana en una de tantas paradas) a veces agarrada de las patas y a veces del pescuezo. Gracias al viento yo me gané todas las plumas que fueron cayendo.

Tras desplumarme  y  llegar al lugar me hospedé en La Casa Del Turista, único lugar con nombre en español que he visto hasta ahora en Uganda. Para mi decepción, apenas llegué aquí comprobé que no hay ningún hispanoparlante, el dueño viajó a España una vez y le gustó como sonaba.

Mi interés aquí en Mbale es trabajar como voluntario, y de paso aprender un poco el proceso del café, (por qué no se me ocurrió nunca en Colombia?) a la vez que poder hablar el idioma suajili. Este es el idioma africano más hablado en el mundo (más de 100 millones de personas), es utilizado en el Noroeste de África, en países como Tanzania y Kenia donde es la lengua primaria, seguido por Uganda y posteriormente por todos los países de la zona este, donde muchos lo hablan o entienden. 

 

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Mapa de lugares que hablan swajili. Fuente

 

No sé aún dónde voy a hacer mi voluntariado, pero como siempre ésta es la mejor parte, no tener idea de qué va a pasar después. Solo sé que Mbale es algo así como la capital del voluntariado en Uganda. Cómo llegué a esa conclusión? Gracias a workaway. Como ésta hay varias páginas para trabajar como voluntario alrededor del mundo.

Comparto comentarios hechos por otros viajeros ya que no tengo mucha experiencia al respecto. Estas paginas además de eso, tienen excelentes artículos y constantes actualizaciones:

 

Review helpx         review wwoof        review workaway

 

Personalmente escogí workaway por tener bastantes opciones en Uganda, además de no estar limitado a granjas orgánicas, sino todo tipo de voluntariados.

Al siguiente día de llegar a Mbale, conocí a alguien que me ofreció una buena opción, sin embargo yo sería la primera persona blanca (o mzungu, como explique anteriormente) en trabajar con ellos. La responsabilidad es demasiado grande, así que el susto me puede mas y lo dejo como plan B.

Mi primera opción es entonces trabajar con un local, el cual maneja muchos proyectos y ha recibido muchos voluntarios de todo el mundo en su casa. Tras conocerlo decido unirme a su proyecto, y un par de horas después me lleva al que será mi hogar por unas semanas. Todos estos días he vivido en casa de Freddie, quien nació y fue criado en este lugar. Una celebridad local, siendo host de radio y animador de eventos, todo el mundo parece conocerlo en Mbale.

En su casa ha recibido a mas de 150 voluntarios en el plazo de 7 años. Al momento de mi llegada y hasta hoy día hemos convivido un húngaro, un australiano, un neozelandes, una pareja de estadounidenses, un italiano y un alemán. Eso sin tener en cuenta el paso esporádico de un etíope, una sueca y otro grupo de alemanes. (que viven y trabajan en otras aldeas, vienen los fines de semana para atacar el tema de la fiesta).
 

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El grupo completo. Foto tomada por David, el australiano

 

Todos vienen desde sus países con trabajos de voluntariado programado, lo cual es muy popular en Europa. Vienen por algunos meses, se hospedan y trabajan aquí y después regresan. Yo soy el único aparecido que está mochileando y se tomó una pausa para trabajar de voluntario.

Hay 4 opciones de voluntariado asociadas con Freddie, cada dia puedo escoger a cual quiero ir. La granja de café, la granja escuela donde se construyen cosas para que la comunidad aprenda, el orfanato y la escuela.

Personalmente no me considero tan bueno con los niños (por ahora), además la idea siempre fue trabajar en granjas y aprender de la cultura local. La razón es que no me motiva tanto ayudar de forma temporal. Enseñar a un niño es una causa noble pero (y habrá mas de uno que me critique por esto) no creo que tenga el mismo impacto que tiene el construir un gallinero que podrá ser usado por décadas.


Llevo 3 semanas trabajando en la granja escuela, a veces no hay mucho trabajo pero el espíritu de superación a mi alrededor es admirable. El ciudadano ugandés (y seguramente el africano en general) es mucho más consciente de lo que se le atribuye. Son conscientes de los errores cometidos, del poco apoyo que reciben del gobierno y de los medios a usar para progresar, entienden el concepto de sostenibilidad y lo aplican a cada paso.

 

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Parte de la granja escuela.

 

Cada día empieza muy distinto a la costumbre de mi tierra. Partimos de la casa de Freddie a las 7:30 a.m., después de unos 20 minutos en boda boda (mototaxi) , llegamos a la granja, obviamente tras haber saludado a unos 30 niños que se emocionan al ver a tantos mzungus a la vez.

Se trabaja desde temprano y sin detenerse hasta las 11 a.m., (con el fin de evitar el sol de medio dia, a mi parecer) hora de desayunar, normalmente se trata de samosas (empanadas locales, más pequeñas pero igual de buenas), también se acostumbra comer ¨Bagya¨ la cual es una masa parecida a los pretzels, hecha con agua, yuca y fríjol de soya. Además de eso se sirve té de limón, caña de azúcar, maní, y si tenemos suerte¨jackfruit¨. La fruta más rara que he visto en mi vida, es enorme y da para que coman al menos 10 personas, es un poco viscosa y seca, es parecido a comer chicle, un chicle con sabor entre banano y piña.

Después del desayuno se trabaja hasta la 1 p.m., hora de almorzar. Se sirve yuca (kasaba en el nombre local) , papa, plátano (matoke), arroz, posho (una masa similar al arroz, hecha con harina de maíz), a veces fríjoles, a veces una ensalada conocida como ¨dodo¨, más té de limón.

 

Hay algunas particularidades que se hacen obvias desde el segundo dia:

  • En esta zona rural de Uganda se come mucho, lo que ellos llaman ¨African Portions¨, casi todas las veces, después de comer 3 platos me doy por vencido, mientras que Sam (el dueño de la granja) nos sigue insistiendo en comer más.
  • La comida a pesar de tener muy buen sabor, es casi siempre igual, algunos ingredientes pueden variar, pero en general todos los desayunos y almuerzos son siempre iguales. Parece como si la comida fuera simplemente una fuente de energía y una oportunidad de descanso.

 

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 Arriba a la izquierda y derecha respectivamente: Samosas y bagyas.

Abajo: Jackfruit y sus dimensiones.

 

En todo momento se acercan locales a saludarnos, a felicitarnos por nuestro trabajo y a desearnos buen día. Todo el tiempo estamos rodeados de niños buscando jugar con nosotros, o que alguien saque un celular para mandarse encima a pedir que les tomemos fotos. Es un lugar terapéutico. Faltarán muchas cosas, pero se ve claramente el deseo de progresar y el espíritu alegre y de lucha de los locales.

Es por esto que decidimos llevar a cabo la campaña de recaudación de fondos. Simplemente darles los medios económicos para que impulsen las economías locales. Soy firme creyente de que la mejor forma de impulsar a África es vivir junto a ellos y entender/aprender que necesitan. Lo más importante es dejar a un lado el ego occidental, este ego es lo que ha causado tanto daño en el continente, la soberbia de querer guiar sin entender que cada lugar es distinto.

Este viernes partiré de la granja, a seguir conociendo y viviendo el resto de este increíble país. Espero encontrar una nueva oportunidad de voluntariado en Kenya, donde pueda continuar aprendiendo el idioma.

 

Miguel Santamaría

Miguel Santamaría

Miguel es uno mas de tantos locos que renuncian a todo para viajar, la vida en el camino resulto mas atractiva que su trabajo como ingeniero de petróleos de vuelta en su natal Colombia. Ahora buscando nuevos destinos baratos y cautivantes, se encamino hacia el este de África, en donde espera estar algunos meses o años mas.

  • Angelica

    Todo lo que pase x tu corazón, simplemente hazlo. Esas serán las mejores obras!! Y el mundo entero te lo agradecerá. Eres el mejor!!! Adelante!!!! :*