Trekking en las montañas Rwenzori – Uganda

Siempre hay una sensación de comodidad que se produce al reencontrarse con otro viajero, volverse a ver con quien seguramente ya es un amigo. Fue esa la sensación al reencontrarme con 2 compañeros voluntarios durante mi tiempo en Mbale, desde que terminamos nuestro voluntariado nos propusimos reencontrarnos unas semanas después para hacer trekking por las montañas Rwenzori, el rango montañoso más alto de toda África.

 

Es así como nuevamente nos vimos en el pueblo de Kasese, al estar tan cerca de los imponentes picos Rwenzori este pueblo se encuentra rodeado de vegetación impulsada por la alta cantidad de lluvia. A primera vista invita a conseguir una bicicleta y andar por sus caminos perdido entre la vasta cantidad de flora que se extiende hasta el horizonte, solo interrumpida por la presencia de una o varias montañas.

 

En la zona solo existen dos compañías que prestan sus servicios de guía hacia las montañas Rwenzori, RTS y RMS. La primera con 30 años de experiencia podría parecer la mejor opción de las dos, pero tras averiguar en Internet queda más que claro que su servicio muchas veces se queda corto.

 

Al día de mi llegada (mis amigos llegaron antes, como colombiano orgulloso que soy llegué tarde) tomamos motos hasta la oficina de RTS para averiguar precios y tras unos 20 minutos de aparentemente eterno recorrido pasamos por enfrente de donde se produjo una gran inundación a comienzos de año, varias casas se observan con la fachada totalmente destruida y partes del techo aún cuelgan, el suelo se ha desprendido casi en su totalidad.

 

Todas las paredes frontales de al menos 4 casas se han destrozado y a su alrededor decenas de rocas arrastradas por el río dan recuento de lo sucedido.

 

 


Al llegar comprobamos que el precio total es de 195 dolares por caminar durante dos días (incluyendo 35 dolares por noche  por el permiso para acceder al parque). No es un precio bajo pero será el único lugar costoso al que vaya en todos mis tres meses en Uganda.

 

Al siguiente día muy a las 9 de la mañana nos encontramos en las lejanas oficinas dejando nuestras maletas y separando lo que llevaremos en la jornada, nos esperan 26 kilómetros en dos días, un ascenso desde 1400 hasta 3170 metros y al menos unas 14 horas de caminata. La dificultad es reducida notablemente por la necesidad de llevar un acompañante (además de los guías) que se encargará de llevar nuestras cosas.

 

Como ya he mencionado con anterioridad mi físico podría ser mejor, la subida es difícil, el ascenso de casi 2000 metros se hace en menos de 5 horas, son cinco horas de constantes tramos con alta inclinación, es bueno que la vegetación a nuestro alrededor sea tan densa y el camino sea tan curvo como para evitarnos ver mas de 20 metros de camino adelante, así no desmotiva tanto ver la pronunciada pendiente.

 

Tras una hora de caminar, el guía nos indica que hagamos silencio, en el suelo hay cáscaras de fruta recién digerida por chimpancés locales y no muy lejos pudimos escuchar el ruido que producen pero lastimosamente no fue posible verlos, desde ese momento en adelante todo el tiempo trato de buscar animales a mi alrededor sin éxito. Estoy estrenando cámara y necesito fotografiar algo que se mueva.

 

El acompañante que se encarga de llevar nuestra ropa camina de ultimo en total silencio, lleva todas nuestras pertenencias en un ¨costal¨ amarrado a la frente, es de admirar su resistencia llevando todo de la forma mas incomoda y pesada concebible.

 

Cerca de las cuatro de la tarde hemos llegado al campamento que será nuestro refugio durante la noche, lastimosamente a nuestro alrededor solo se ve una muy densa neblina y habrá que dejar las fotos del paisaje para después. El tiempo se pasa contándonos nuestros viajes acompañados de te, fruta, galletas y toda la comida proveída por nuestros amables guías.

 

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Esperando que se disipe un poco la neblina

 

Cuando hay demasiado tiempo libre y pocas cosas para hacer el instinto humano es entretenerse con cualquier cosa, en este caso con la cámara nueva. Un par de horas después de probar todos los modos de fotos unas cien veces y en vista de que ha empezado a llover es hora de dormir.

 

Después de una noche interrumpida muchas veces por los truenos y el ruido de mis compañeros saliendo a orinar es hora de desayunar e iniciar el descenso por una ruta alterna.

 

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Matando el tiempo

 

El paisaje al levantarme esta totalmente nublado, es frustrante estar en el punto más alto de nuestro recorrido y no ver nada alrededor. Me volteo a hablar con mis amigos por no mas de dos minutos y vuelvo a asomarme sin imaginar que de alguna forma ya todo el paisaje iba a estar libre de neblina, en menos de dos minutos se limpio hasta el punto de poder ver millas enteras en el horizonte. La vista justifica la espera.

 

Enfrente mio se asoman varias hileras de montañas, las pocas nubes que quedan cerca a los picos se disipan dando paso a millares de árboles. Muy a la distancia y casi escondido entre valles y montañas que se alternan unas a otras es posible observar las aguas del lago George, parte del parque nacional ¨Queen Elizabeth¨.

 

Hay que empezar el descenso ya, tomar una foto mental e iniciar a caminar, es una lastima tener que regresar después de tan solo un día en la montaña pero con los precios que se manejan, es buena idea para ahorrar un poco.

 

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Una parte de la vista con la neblina ya despejada, al fondo se puede ver el lago Victoria.

 

Uganda como seguramente muchos países en África se mueve entre muy barato y muy caro pues la vida local es muy sencilla y los ingresos limitados, pero las atracciones turísticas están enfocadas a europeos adinerados que vienen por 2 semanas a ver safaris y gastar miles de dolares. Acá el concepto de mochilero es extraño y la mayoría de gente solo asocia África con animales salvajes, si se alcanza a ver los animales en unos días o semanas que motivo tiene quedarse más tiempo?

 

No mucho tiempo después de empezar a bajar entramos a un bosque de bambu, por unos 20 minutos la cantidad de estos arboles es tan alta que no permite ver mucho mas allá. Recuerdo que unas semanas atrás alguien me comento que al cortar el bambu este solo toma algunas semanas para volver a crecer a su tamaño anterior, otra razón  por la cual es tan popular para todo tipo de construcciones.

 

Desde el día anterior había estado preocupado pensando en lo difícil que seria bajar esa diferencia de 2000 metros de altura respecto al punto de partida, siempre que hago trekking me da un dolor gigante en el tendón de la rodilla izquierda cuando estoy bajando. Si así es en bajadas normales como será en esta que parece interminable?

 

Después de alcanzar a los compañeros (borracho que se respete llega rezagado)  y almorzar, empieza el tan temido dolor, me como el cuento que un poco de pomada y un dolex forte que tengo en la maleta hace como 2 años van a ser suficientes para controlarlo.

 

Reiniciamos la bajada y al rato vuelve el dolor y vuelve pisando fuerte, empiezo a bajar recostando el peso hacia un lado como zombie. No reparo mucho en la vista, es similar a la de ayer y teniendo en cuenta que estoy tan cerca del Ecuador es muy parecida a la que se ve yendo a la finca de los abuelos en Colombia.

 

El camino se nivela un poco y recuperó el paso, dos horas mas de mi caminata zombie y por fin nos acercamos a la meta, hemos caminado 16 kilómetros hoy y definitivamente esta vez me merezco una celebración en envase de vidrio con 6% de alcohol.

 

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Algo de fauna local

 

Me enorgullece ver que mis compañeros están igual de desechos que yo al llegar, un rato de calma en la oficina de RTS y es hora de volver, 3 motos nos esperan y mis compañeros empiezan a discutir acaloradamente por 1000 shillings de diferencia (800 pesos colombianos), a veces me pregunto si muchas de las personas que vienen acá discuten por el principio de que no se nos debe cobrar mas solo por ser turistas o simplemente porque son tacañas.

 

No me puede importar menos la discusión, las ganas de una ducha ria son mas importantes y mientras la moto me aleja les grito que para mi el precio esta bien (especialmente teniendo en cuenta lo largo que es el recorrido), no les queda de otra que tragarse el orgullo y subirse a sus motos, ese orgullo a veces ridículo de pelear por cada centavo.

 

30 minutos después entro a mi habitación, tiro las maletas en donde sea y salgo a ducharme, después de la ducha, la cena, y mil masajes en la pierna es hora de dormir o más exactamente hibernar por unas 12 horas. Quedan pocos días en mi visa y mucho por andar.

 

Miguel Santamaría

Miguel Santamaría

Miguel es uno mas de tantos locos que renuncian a todo para viajar, la vida en el camino resulto mas atractiva que su trabajo como ingeniero de petróleos de vuelta en su natal Colombia. Ahora buscando nuevos destinos baratos y cautivantes, se encamino hacia el este de África, en donde espera estar algunos meses o años mas.

  • Guillermo Santamaría S.

    Qué alegría saber que has disfrutado la estadía en esas tierras tan lejanas y desconocidas. Al leer esta narración parece que uno estuviera viviendo estas situaciones. Muy bien hijo, disfruta todo lo que más puedas y cuéntalo todo. Te felicito. Dios te acompañe.

    • miguel

      Pa, muchas gracias por el comentario, me alegra que leas los relatos y que te haya gustado!! Un abrazo gigante