Paz y tranquilidad en las islas Ssese – Uganda

Las islas Ssese son 87 islas ubicadas en la zona ugandesa del Lago Victoria y durante muchos años su acceso estaba limitado por no tener forma de llegar aparte de las lanchas. El recorrido es de más de tres horas, tiempo que en estos botes pesqueros acomodados para pasajeros es un riesgo que muchos decidieron no correr, por lo cual el turismo y el acceso a la islas fue casi nulo por décadas. Hace algunos años empezó a funcionar el ferry de nuevo, inyectando una muy necesitada fuente de trabajo, turismo y actividad en la rutina local.

Después de dos días de cero fiesta desde mi llegada a Kampala tras regresar de mi proyecto como voluntario en Mbale por un mes, tomé un taxi a una estación de minibuses locales (llamados matatu), desde hay otro matatu me llevo a pasar la noche en un lugar mas cercano a las islas.  Al día siguiente en el pueblo aeroportuario de Entebbe me encaminé hacia el ferry donde hice el pago de primera clase por un total de 11.000 pesos colombianos aproximadamente. Dado el tamaño del ferry, es difícil no sentir frustración por el uso del nombre ¨primera clase¨ .

 

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Vista desde la ¨primera clase¨ del ferry

 

Ya de camino un estadounidense bastante alto interrumpió mi concentración y se me acercó con una sonrisa preguntándome si el libro en que me encontraba absorto era un manual de auto enseñanza del idioma suajili, le confirmé mi agrado por el idioma local y la convicción de aprender a hablarlo. Su nombre es Kyle y tiene pensado ir a Colombia como profesor voluntario de inglés.

Que ciudad me recomiendas? – me dice en un español un poco olvidado tras años sin practica desde su estadía en México.

Listo mis ciudades favoritas y hablo de lo bueno que es mi país y de la buena decisión que es ir a conocerlo. Desde mi primer viaje no hablaba con tanta pasión por Colombia. La distancia a la que me encuentro de mi tierra y la conciencia de que voy a estar lejos por muchos meses más debe ser el detonante de mi reciente super patriotismo.

Unas horas después llegamos al puerto de la isla, si así puede llamarse un pedazo de tierra destapada que se asoma al lago, donde solo llega este ferry en cualquier día de la semana. Rápidamente llego a mi hotel, reconstruyo mi hogar (entiéndase: levanto mi carpa) y me dirijo a compartir unas cervezas con Kyle y su amigo Aaron, nativo de Las Vegas y quien al igual que él se encuentra enseñado inglés en el país fronterizo de Rwanda.

Mientras caminamos nos encontramos con Dave, un médico británico recientemente egresado que se presenta al vernos caminando por la playa. Algunas cervezas después y tras una conversación más acerca de los problemas económicos de África nos hallamos los cuatro comiendo con la mano (al mejor estilo africano) enormes porciones de pescado, un rato después notamos que es ya la 1 a.m. y cada uno decide volver a su hotel. Al día siguiente los 3 vuelven al territorio tierra adentro de Uganda. Es una buena noticia, vine buscando tranquilidad para estudiar suajili y para terminar de leer mi libro,  por lo cual entre menos posibles amigos borrachines haya, mucho mejor.

Mi rutina los últimos 5 días ha sido casi invariable, desayunar fruta del mercado local, almorzar en el restaurante y cenar en la entrada del puerto tomándome una cerveza helada mientras en una improvisada cocina al borde de la calle Nancy  (una cocinera de la capital que decidió buscar una vida más tranquila)  termina de preparar pescado, plátano, papa, ensalada y pasta por unos 3.500 pesos colombianos. A veces también almuerzo tortilla con frijoles en vez de venir al restaurante del hotel, por aproximadamente 1.500 pesos colombianos, es una excelente inversión.

Normalmente durante el día leo ¨Dark Star Safari¨ (El safari de la estrella oscura) de Paul Theroux, un excelente libro en el cual explica sus experiencias recorriendo todo el este de África por tierra después de haber estado lejos por 35 años.  Así mismo escribo para el blog y estudio el idioma suajili con el libro autodidacta que compré en Kampala.

 

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La vida en chanclas es dura pero alguien tiene que hacerlo

 

Todos los días a las 5 y 30 p.m. llega el ferry rompiendo la placentera rutina del día, se puede ver en la distancia desde cinco minutos antes, en un país donde todo anda a un ritmo lento y la puntualidad es un concepto exótico, el ferry que hace el recorrido desde Entebbe hasta islas Ssese es una clara excepción. Por días me he sentado frente a la playa a leer y sé cuándo el ferry está a punto de llegar. Al fondo se observa acercándose, a la vez que el sol se oculta, y debido al escaso movimiento de barcos que se produce en el Lago Victoria el ferry al acercarse parece ocupar todo el horizonte.

Algunos minutos después de hacerse visible se desvía en sentido opuesto, como si hubiera cambiado de opinión y se dirigiera hacia otro destino, después corta la dirección de nuevo y se acerca a puerto en medio del curioso silencio de sus motores. Cuando está a punto de llegar y acciona los frenos se produce el único oleaje del día (a menos que hayan tormentas), las pequeñas olas con su armónico sonido se estrellan con la costa como una alarma que avisa a los conductores de moto, vendedores de comida, niños curiosos y empleados de hoteles que es hora de dirigirse al puerto a recibir a las únicas personas que llegarán hoy a la isla, aproximadamente 100 personas y 5 carros, es así todos los días a la misma hora la misma rutina con la precisión que no se espera de un país africano. ¨Deutsch Pünktlichkeit¨, puntualidad alemana.

 

3Viendo pasar el día en compañía de un vecino

 

El resto del día transcurre con casi absoluta calma. Es una calma que se vuelve hipnótica, parece casi imposible estar preocupado en este lugar, los animales son dueños de la isla y se mueven con seguridad por donde quieren. Una familia de al menos 15 monos capuchinos busca comida en cercanía a mi carpa, mientras la multitud de aves estiran las alas tratando de secar el agua que acumularon durante la última lluvia. En el horizonte solo se ve la quietud del agua, y a los costados la totalidad de la isla pareciera estar en perfecto estado de conservación, filas y filas de arboles que solo son interrumpidos por algún resort ocasional, en donde todas las cabañas y construcciones en forma de choza y en madera parecen estar en perfecta armonía con el entorno, se respira quietud y tranquilidad. Imagino que este es el tipo de lugares donde dan cursos de meditación o donde se hacen retiros espirituales.

La expresión ¨vivir en chanclas¨ alcanza su máximo significado en esta isla, las horas se pasan caminando por la isla, hablando con los locales, leyendo o escribiendo. Las inofensivas moscas locales (en grupos de decenas) que siguen a los humanos en total silencio, los arboles de palma o frutales, y la multitud de graznidos de las aves locales son un recordatorio del privilegio que es estar aquí, la combinación entre la brisa del lago y el sol crean un clima perfecto tipo vacacional, tras el anochecer y por cuenta de la reducida actividad humana en la costa se manifiesta un impactante cielo estrellado digno de admirar, mezclado con el olor a pescado frito y el reggae que se escucha en los hoteles cercanos son una experiencia para todos los sentidos, muy difícil de olvidar.

Ese es uno de los lugares más fotogénicos que he conocido, desde que empecé a viajar nunca había sentido que fuera necesario comprar una cámara digital hasta ahora. Todas las imágenes a mi alrededor parecen dignas de una postal. 

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Tranquilidad total

 

No se siente necesidad de buscar fiesta, alcohol, o desorden. Todos los días me he ido a dormir a las 10 p.m. sintiéndome satisfecho con el día, cuando el ambiente te contagia tanta paz, todo lo demás se hace innecesario. Mejor aprovechar la paz de este paraíso antes de volver al extrañamente adictivo caos que es Kampala.

 

¨Los africanos mas amables no habían cambiado en absoluto y aun después de todos estos años los mejores de ellos siguen andando con el trasero desnudo¨
Paul Theroux – Dark Star Safari.

Miguel Santamaría

Miguel Santamaría

Miguel es uno mas de tantos locos que renuncian a todo para viajar, la vida en el camino resulto mas atractiva que su trabajo como ingeniero de petróleos de vuelta en su natal Colombia. Ahora buscando nuevos destinos baratos y cautivantes, se encamino hacia el este de África, en donde espera estar algunos meses o años mas.

  • Rogers Easy

    Thanks for the great work and visiting ssese island

    • miguel

      My friend, thank you for you comments / gracias por tus comentarios!

  • Joseba Zarraga Olabarrieta

    Paz y tranquilidad en un lugar que me llama mucho. Parece uno de esos lugares donde no pasa el tiempo.

    Un Saludo Miguel

    Joseba Zarraga
    http://www.travelingtobe.com

  • Miguel Santamaria

    Hola Joseba, gracias por tu comentario. En realidad es una forma de describirlo, no sientes que pase el tiempo, solo se respira paz, definitivamente tengo que volver pronto!