Mi experiencia en el aeropuerto de Addis Ababa – Etiopia

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Después de un muy largo vuelo de 12 horas desde Sao Paulo y de ver algunas películas de Bolliwood aterricé en Addis Ababa, capital de Etiopía. Donde haría una escala de 12 horas antes de mi vuelo con destino a Johannesburgo.

Ni bien me he bajado del avión observo 3 personajes sin identificación pidiendo pasaporte a todos los pasajeros, tras mostrar el mío uno de ellos me pide esperar un momento, después de que todos los pasajeros han pasado por el puesto de control improvisado, unos 20 permanecemos esperando. Junto al agente que me detuvo nos encontramos 6 o 7 personas.

 
 

Uno de ellos, ciudadano Etíope le dice algo en idioma local al policía y este revisa el pasaporte y se lo devuelve, mientras se aleja caminando un viajero Europeo alto y pálido le pregunta al piloto que va pasando por enfrente en ese momento si sabe que esta pasando, que es este reten improvisado? Tiene razón en molestarse y preguntar, todos nos estamos preguntando lo mismo. Los policías no llevan uniforme y parecen ciudadanos Etíopes comunes y corrientes.

 

Es entonces cuando toda la gente se empieza a alborotar por la falta de información, un ciudadano paraguayo que se encuentra de pie a mi lado le exige su pasaporte de vuelta al policía, es un diplomático y por ende tiene inmunidad. El policía se lo devuelve inmediatamente al corroborar esto. El paraguayo se aleja tranquilamente, ya solo quedamos 2 personas con este policía.

Debido al alboroto los policías en voz baja y algo tímida nos muestran su identificación, nos informan que estamos pasando un proceso de control rutinario. Otra persona le informa al policía que va a perder su siguiente vuelo si no le devuelve su pasaporte. Este toma algunos datos y devuelve el documento. Ya solo quedo yo en mi grupo.

 

Después de esperar algunos minutos nos informan que por seguridad tienen que revisar nuestras maletas, le pregunto porque me están demorando y me informa que estuve solo un día en Sao Paulo antes de venir a África y es algo sospechoso, especialmente viniendo de Sudamérica. Empezamos a caminar entonces por varios lugares hasta que llegamos a la sala donde hacen el procedimiento, quedábamos unas 7 personas en total.

El ambiente frió, los colores grises de la habitación y los muebles en mal estado no hacían sino agregar al estrés del momento. Mi pasaporte seguía en manos de otra persona y a pesar de que yo nunca lo perdía de vista, no es fácil estar lejos del pasaporte.

 

Cuando estas viajando tu vida entera esta en esas paginas, toda tu identidad, ningún otro documento que valga. Si el pasaporte no esta, eres como un ilegal, un indocumentado. No hay posesión mas preciada que el pasaporte, sin importar el precio de tu laptop o de tu cámara.

 

Mientras esperaba y empezaba a perder la paciencia recordé aquellos artículos que había leído de personas incriminadas en el exterior. Aquellos que alegaban que en algún momento el personal de la aerolínea había metido paquetes en sus maletas una vez ya habían sido entregadas para ser llevadas al avión. Probablemente no el mejor pensamiento en un momento así, pero no me lo lograba sacar de la cabeza.

 

Mientras me temblaban las piernas y el cansancio del vuelo junto con la agitación del momento me empezaban a acelerar el pulso, me llamaron finalmente para poder tener una conversación normal y entender que estaba pasando. Esta vez el policía con total calma me recordó que soy colombiano, y mi querido país es considerado un país ¨critico¨, por lo cual tenían que revisarme. El legado de Escobar me estaba jodiendo la vida.

 

Sin animo de pelear me dedico a esperar a que llegue mi maleta, cuando por fin llegan revisan centímetro a centímetro de esta, observan el polvo Mexsana que como es de esperar se ha regado por todas partes, fruncen el ceño, yo me rió, huelen mil veces y siguen revisando.

 

Cuando por fin han dejado mi maleta como estaba y me dispongo a irme me dan una ultima gran noticia. Tengo que ir al baño… en caso de que haya ingerido alguna bolsa con droga, a estas alturas no me importa mucho pues fue un vuelo muy largo y la maratón Bolliwoodense no dio pausa para ir antes.

 

Cuando me dispongo a cerrar la puerta del baño me informan que no va a ser posible, tiene que permanecer abierta, el policía me avisa que va a estar en el pasillo asegurándose que nadie se asome, no es un gran consuelo.
Me cubro con la chaqueta por si acaso y me dispongo a completar el tramite requerido. Uno o 2 minutos después, un desdichado policía tiene que asegurarse que no hayan objetos raros en la evacuación…

Finalmente me dicen que me puedo ir, me entregan mi pasaporte el cual agarro con la emoción del que recupera su objeto mas preciado, vuelvo a la estación donde puedo esperar el bus del hotel. Mi cara recobra el color, las piernas su fuerza y me doy cuenta por primera vez lo altas y lindas que son las etíopes, asumo que mi llegada a África no pudo ser mas estrepitosa.

 

Claramente no me imaginaba que al otro día tendría un problema mucho mayor, y esta vez estaría anclado en una pequeña terminal del aeropuerto durante mas de 40 horas. Pero esa es otra historia….

 
 

Miguel Santamaría

Miguel Santamaría

Miguel es uno mas de tantos locos que renuncian a todo para viajar, la vida en el camino resulto mas atractiva que su trabajo como ingeniero de petróleos de vuelta en su natal Colombia. Ahora buscando nuevos destinos baratos y cautivantes, se encamino hacia el este de África, en donde espera estar algunos meses o años mas.