El doble filo de pagar por un voluntariado

Miras en todas direcciones tratando de absorber la información, completando esa primera imagen del lugar, pero tus pensamientos son interrumpidos por los niños que se acercan curiosos a abrazar o saludar a quien empieza su voluntariado. Algunos se asustan pero la mayoría se ríen mientras repiten Mzungu, mzungu! (hombre blanco) una y otra vez. Esa sensación es suficiente para borrar el cansancio de 2 días de aviones y uno tras otro minibus, para borrar el jet lag y la ansiedad de haber atravesado el planeta  sin saber qué es lo que espera al final del camino. Pero ya estando ahí todo hace click, y tienes la certeza de que esta va a ser una de las mejores experiencias de tu vida.

 

Tu responsabilidad se limita a absorber tu entorno y entregarle tus próximas semanas a ese remoto pero fascinante nuevo hogar, repleto de gente amable y de niños que no paran de reír y de saludar, mzungu mzungu!

 


Es un sueño compartido por más de uno, dejar a un lado el impulso de usar las vacaciones para escapar a una playa remota o el viaje a ese país que llama como un imán. Todo con el noble fin de trabajar como voluntario, de donar el tiempo y conocimiento a una población que necesita de ayuda.

 

La frecuente y dura realidad

 

A menudo así no es como transcurren los eventos, son innumerables los voluntarios que vuelven a casa (o continúan su viaje) decepcionados por mediocres o nulos resultados tras su tiempo trabajando para ayudar a otros, esperando dejar una marca.

Qué fue lo que salió mal? Después de mucha preparación, de escoger ONG, país destino, tiempo, objetivos y mil cosas más, el resultado no es el esperado.  Tras hacer toda la preparación necesaria y de confiar en un tercero, la organización y la experiencia en general no es lo prometido.

Quizá el error no es tanto el haber escogido mal, sino el simple hecho de haber pagado.

 

Es ahí donde está el problema, muchas cosas parecen desenfocadas, acá algunos ejemplos:

  • Tu dinero se gasta en transporte, alojamiento y otros gastos que solo te afectan a ti, no a la comunidad que esperas apoyar. No hay nada malo en algo de comodidad, pero si esta te lleva a enfocar tu voluntariado como unas vacaciones, acabarás dando más importancia a cómo tomar tus fotos con los locales, que al impacto que puedas generar. Tu prioridad debería ser aquellos a quienes ayudas!
  • Son muchas las organizaciones que solo quieren generar ingresos, y poco o nada les importa ayudar. Estas utilizan como fachada la comunidad y/o causa que dicen apoyar, pero en realidad logran quedarse con la mayoría de la plata que estaba destinada a ayudar.
  • Por encima de todo, tu interés es el de ayudar, exigir un pago para poder hacerlo desenfoca todo el propósito, primero debe estar tu trabajo antes que tu dinero.

 

Por qué no recomiendo pagar por un voluntariado?

 

Existen cientos (o miles) de causas que no te van a pedir un centavo para que puedas donar tu trabajo. En mi corta experiencia y lo que he podido escuchar de muchos otros, las causas más serias y más eficientes tienen mucho trabajo disponible y no siempre están necesitando dinero, sino apoyo y conocimiento. Si lo necesitan es probable que te pidan hacer una recaudación de fondos o que te sugieran una donación!

Es ahí donde está la gran diferencia, puedes decidir si dar tu dinero ya estando en el lugar! Habiendo visto de primera mano qué están haciendo y qué tanto han progresado, una situación mucho más transparente!
 

Al ser voluntario, deberías tener la oportunidad de donar ya entendiendo cómo se va a invertir, no antes!
 
 


 

Las experiencias

 

Seamos específicos, que clase de cosas pueden salir mal cuando haces un voluntariado pago? Algunos ejemplos..

 

Estíbaliz es una ciudadana española quien trabajó para una ONG en Perú, durante varias semanas su labor fue la de profesora en una escuela de niños muy pobres, que no podían pagarse la matrícula, mucho menos los uniformes, libros, y demás requerimientos. Su voluntariado fue muy exitoso, y la experiencia con los niños muy enriquecedora. Sin embargo, se enteró poco antes de volver a su país, que el dinero que le habían cobrado – cercano a los 2000 dólares – se lo había guardado la dueña de la ONG, el costo real invertido en los niños era menor a los 200 dólares.

Su sueño era poder conocerlos, enseñarles, y dar un apoyo económico a la escuela. Solo una de estas cosas se cumplio, el dinero se perdio casi por completo, solo quedó su trabajo y su experiencia.

 

Más de 1800 dólares habían ido a parar a las manos de una persona inescrupulosa, quien se había valido de la simpatía que causaban los niños, para crear un negocio muy lucrativo. Por cada voluntariado generaba enormes ingresos que nunca iban a parar a donde se suponía que fueran (y por los cuales no debía pagar impuestos).

Es una situacion muy común, ONGs que nunca les importó ayudar en un primer lugar. Pero también se puede presentar otro escenario bastante común, que tu mismo trabajo ni siquiera sea importante…

 

Christine es una alemana que pagó alrededor de 1500 euros (sin vuelos) para trabajar en Uganda, con otros voluntarios de todo el mundo. El proyecto buscaba construir una escuela para la comunidad local. Pero después de tan solo algunos días, se preguntó porqué no se usaban mezcladoras de cemento para agilizar la construcción. Como única respuesta, el líder del proyecto dijo ¨si trajéramos los mezcladores, que pondremos a hacer a los blancos?¨.

Era así de simple, tenían los recursos para agilizar la construcción de la escuela y de las que vendrían después. Su impedimento no eran el dinero o la logística, era el desinterés, la intención de siempre tener voluntarios aportando dinero y poco o nada de trabajo.

 

El objetivo, entonces, es cobrarle a los europeos para hacerles creer que están ayudando al progreso de una comunidad, en pocas palabras, a la ONG le sirve mas nunca terminar la escuela. Una causa que busca perpetuarse para poder seguir atrayendo ingenuos. Si terminara la escuela, la plata dejaría de fluir.

Cuando no les importa que los niños empiezan clases pronto, sino los euros provenientes de los frustrados voluntarios, te puedes empezar a preguntar a donde está yendo realmente el dinero!

Así como ellas son muchas las personas que salen aburridas de su experiencia, pues sienten que todo es una fachada y que su sacrificio de tiempo, dinero y/o labor fue desperdiciado por culpa de la avaricia de los supuestos benefactores.



 

Verdadero voluntariado? Viaja, deja plata y riega la voz

 

Es el mejor consejo que puedo dar, busca un proyecto que no te exija más pago que el del hospedaje o el de la comida. Pagar por trabajar es algo que no tiene sentido!

Una vez estés en tu proyecto y ya empieces a entender su funcionamiento podrás pensar si quieres donar plata, y aún más importante; sabrás como hacerlo. Cuando termines tu trabajo como voluntario asegúrate de dejar una buena imagen de ese país que has visitado.

 

Nunca te olvides que lo mejor que puedes hacer por un pueblo, es hablar bien de este y permitir que cada vez más personas se interesen en conocerlo!

 

Mientras la mente se fascina con culturas exóticas, el corazón se enamora de los locales y su amabilidad, su calor humano, ese mismo que hará que la experiencia te acompañe toda tu vida. Eso, y el saber que con tu entrega diste un nuevo impulso y creaste las bases para cambiar muchas historias.
 
 

Miguel Santamaría

Miguel Santamaría

Miguel es uno mas de tantos locos que renuncian a todo para viajar, la vida en el camino resulto mas atractiva que su trabajo como ingeniero de petróleos de vuelta en su natal Colombia. Ahora buscando nuevos destinos baratos y cautivantes, se encamino hacia el este de África, en donde espera estar algunos meses o años mas.