40 horas atascado en un aeropuerto en Etiopía

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Previamente escribí acerca de lo molesta que fue mi llegada a África, en particular en el aeropuerto de Addis Ababa, capital de Etiopía. A continuación relato lo que pasó los 2 siguientes días, todo con el fin de que se pueden burlar de tanto como gusten…

Después de pasar la noche en el hotel de Addis Ababa, me levanté muy temprano en parte por la ansiedad y en parte porque en frente mío se encontraba un mercado de frutas, en el cual hay mucho bullicio desde muy temprano.

Como es costumbre tomé algunas ¨screenshots¨ de la dirección de mi hostal en Johannesburgo e indicaciones de cómo llegar. Después de que el bus nos llevara de vuelta al aeropuerto, paso por todos los controles y rápidamente me encuentro enfrente de la sala de abordaje, mi vuelo es a las 8:30 AM y aún  falta bastante para esa hora.

Para matar el tiempo me pongo a mirar mi pasaporte. Repaso los sellos de todos los países que he visitado hasta que llego a la visa de Sudáfrica.La leo pacientemente hasta que veo un detalle que nunca me voy a perdonar no haber  observado antes: la validez de la visa ya ha caducado. Mi visa es totalmente inútil y por alguna razón me había convencido a mi mismo que no tenía fecha de vencimiento. Enfrente mío veía una fecha ya pasada varias semanas. A medida que mi mente se quedaba en blanco lo único que logré pensar fué ¨me jodí¨.

algunas vueltas por la zona buscando algún ¨staff¨ al que pudiera contarle, nadie cerca. Después de dar varias vueltas con un nudo en la garganta (de un tamaño similar al de la embarrada que había cometido), decido hablar directamente con las personas del ¨counter¨. Quizá una visa corta de 3 días, un cambio de vuelo, una renovación de la visa a mi llegada, una burla por estupido o cualquier cosa.

Rápidamente la asistente (muy bonita por cierto) me dice, con la amabilidad que presencié en de todos y cada uno de los etíopes con los que me crucé, que no puedo abordar el vuelo y que simplemente tienen que devolverme a Sao Paulo, lugar de partida de mi viaje. Obviamente eso significaría un montón de plata perdida en el vuelo, así como 24 horas de vuelo acumulado que sin duda me dejarían con ganas de nunca volver a abordar ningún avión.

Me indican que hable con soporte al usuario, de donde me envían a la oficina de trámites, allí empezaría la rutina que duraría casi 15 horas más, durante las cuales me dirijí a esa oficina fría, gris y con filas enormes, no menos de 20 veces. Aún hoy, más de un mes después estoy seguro de poder caminar con los ojos vendados y bajar escaleras hasta llegar a la oficina, aún hoy puedo reconocer al menos a 10 personas de esa oficina a pesar de tener pésima memoria para las caras.

La constante de este día era ir a la oficina y escuchar que alguien me dijera una y otra vez ¨Tenemos que devolverte a Sao Paulo¨,  pero regresar hubiera sido el golpe más doloroso que he recibido desde que empecé a viajar hace más de un año y medio. Afortunadamente un empleado al ver la cara de frustración mía me consigue el wifi de la sala VIP del aeropuerto. Este wifi fué lo que me mantuvo cuerdo (obviamente aún me acuerdo de la contraseña).

Después de varios intentos y varios empleados que siempre me cortaban la conversación con la misma respuesta, uno de ellos me indica que están escribiendo un correo a Sudáfrica para preguntarles su opinión. No les creo nada pero obviamente no puedo discutir con ellos. A uno solo que haga enojar y seguramente la respuesta va a ser un pasabordo directo a Sao Paulo solo con el fin de quitarse ese colombiano intenso de encima.

Tengo que cambiar de estrategia entonces. Utilizo el Internet para confirmar a qué países puedo ir y pedir visa a la llegada. Zambia, Kenya, Tanzania, Mozambique, Uganda, Botswana, Swaziland…. A todos pienso ir durante mi viaje y todos me reciben sin problema según las ginas de Internet de inmigración. Tengo mil pestañas abiertas en el navegador.

Escojo Uganda porque está cerca, porque hay varios vuelos y porque la página de la embajada es la más convincente, además de esta página. (Dios bendiga por siempre a este sujeto quienquiera que sea por haberse tomado el trabajo de hacer todo esto). Llamo a la oficina de inmigración de Uganda a través de Skype a pesar de releer mil veces que no necesito visa previa, necesito absoluta seguridad de poder entrar al país.

A pesar de la horrible conexión y del inglés perezoso de quien me contesta, se me asegura que puedo ir a Uganda. Ya con esto voy armado a la oficina que ya se había convertido en mi segundo hogar, odiado pero obligado, algo así como ir al colegio de niño.

¨Ohh si señor, estábamos esperando que se acercara, lo enviaremos de vuelta a Sao Paulo¨… escuché tantas veces esa frase que ya parecía un disco rayado, una sensación constante de ¨deja vu¨. Le indico que ya hablé con Uganda y que puedo cambiar mi vuelo para no tener que volver. Se queda en silencio y me dice que vuelva luego para hablar con el administrador.

Afortunadamente la corta experiencia que he acumulado viajando me ha enseñado que las aerolíneas simplemente no se quieren echar el problema encima de enviar a alguien a un país y que después sea devuelto. Al decirles que Uganda me recibe con los brazos abiertos, puesto que lo confirmé llamando, ya se quitan ese problema (entiéndase: ¨yo¨) y se lo envían a ellos.

4 intentos y 4 horas después, el administrador le indica a un empleado (después de manifestarme que me voy para Sao Paulo y de explicarles por milésima vez que puedo ir a Uganda) que me ayude a reservar un vuelo a Kampala (Uganda). Es una victoria enorme, la suerte se pone de mi lado y ¨Murphy¨ se aburre de joderme la vida y se va molestar a otro lado. Consigo un vuelo que me vale la mitad de mis millas, no me podría importar menos.

Le muestro el vuelo al desdichado que tuvo que ayudarme (después de 15 que no quisieron arriesgarse) y me dice que todo listo, mientras termina de ver mi vuelo logro comprobar de reojo que en la esquina de su mesa se encuentra un pasabordo con mi nombre con Sao Paulo como destino final. (Ya me habían reservado el vuelo!). Me avisa entonces, que como ya salí del aeropuerto ayer, esta vez tendré que quedarme toda la noche aquí. El pasaporte tiene que quedarse acá con ellos, eso ya me había pasado el día anterior pero sigue siendo algo muy molesto y difícil de aceptar.

No quedan energías para discutir, solo me dicen que es procedimiento común, seguramente quieren asegurarse que no me voy a volar para otra parte o algo así. Como obviamente he estado casi todo el día en la oficina, ya vi cómo se mueve la cosa. Pido a otra persona que me dé un vale para ir a comer al restaurante de la aerolínea, con la seguridad del que ya lo ha hecho mil veces.

Después de cenar gratis (qué arroz tan picante en la vida), de dejar un último mensaje de voz a mi familia indicándoles que ya todo parece estar  bien, y de saludar por 50ava vez a dos hindúes que llevan todo el día dando vueltas, decido tomar asiento, compro una cerveza (para lo de celebrar) y empiezo a ver el piloto de ¨house of cards¨, siempre voy a recordar esta serie como la que me salvó la vida del aburrimiento tan enorme en esta terminal, no hay ni siquiera una librería a la vista.

Un enorme aviso enfrente de mi cama improvisada reza: ¨Coffee, a gift from Ethiopia to the world¨. (Café, un regalo de Etiopía para el mundo). Me recuerda una y otra vez que estoy en África y que vale la pena esperar por el privilegio de estar en la cuna de la civilización.

Ya es medianoche, no recuerdo haber estado así de cansado desde que fui a Machu Picchu. Me despierto cada hora preguntándome si mi pasaporte sigue a salvo. Debería ir de nuevo a pedirlo? El cuerpo no ofrece energía para hacer eso, así que sigo durmiendo.

Mi nuevo vuelo es a las 11 PM, llegando a Kampala 1 AM. Tras despertar al siguiente día a las 7 AM, y a pesar de la ansiedad, paso todo el día viendo ¨house of cards¨, asomándome a la oficina cada cierto tiempo, lo cual a estas alturas ya es puro protocolo, no quiero que se preocupen de que algo me pasó… si no estoy fastidiando cada par de horas.

Tras pasar todo el día en la misma rutina, por fin es hora de abordar. Es normal sentir nostalgia de irme de este aeropuerto? contengo el impulso de abrazar a todos los empleados de Ethiopian Airlines, como si fuera Tom Hanks en ¨La Terminal¨.

Después de hacer las filas todos los pasajeros han abordado el bus que  lleva a la puerta del avión. Sólo falto yo obviamente, sigo esperando mi pasaporte.. después de un rato de una enorme ansiedad alimentada por tantas horas de incertidumbre, por fin llega el preciado documento (siempre fue tan bonito?), reviso que el carné que certifica mis diez mil vacunas se encuentre adentro y subo al bus. Todos me miran extrañados.

Aún no canto victoria, después de todo lo que ha pasado, no voy a estar tranquilo hasta que reciba la brisa de media noche una vez entre oficialmente a Uganda, hasta poner mis pies en el suelo del país conocido como ¨la perla de África.¨

Tras aterrizar en Uganda, me reciben sujetos registrando el pasaporte como ya había pasado en Etiopía. Estoy muerto del $%& susto. Cuando un agente recibe el mio, lo deja caer torpemente. Lo mira rápidamente algo avergonzado después de recogerlo del suelo y me deja seguir. Respiro con tranquilidad y sigo caminando. Más tarde, en la oficina de inmigración imaginando cada posible escenario negativo, el oficial interrumpe mi pesimismo con las palabras mejor recibidas de los últimos días: ¨a hundred dollars please¨, es el pago de la visa de 3 meses, entrego el dinero y salgo rápidamente.

Ya es oficial, ESTOY EN ÁFRICA, mi aventura de muchos meses está a punto de empezar, en minutos estaré en una cómoda cama y podré ducharme en mi hostal. Solo falta mi maleta………

Siempre demora tanto?, estos 10 minutos parecen horas, ya se fueron todos y solo quedo yo. Me río con la ironía del asunto, (paciencia..estoy en África carajo, estoy en África carajo). Me dirijo a la oficina de objetos perdidos y diligencio un reporte con más preguntas que un examen final universitario, me informan que mi maleta esen Johannesburgo (mi buen amigo ¨Murphy¨, hace su reingreso al escenario). Me entregan un kit equivalente a una disculpa de la aerolínea con implementos de aseo. Tomo un taxi, respiro el aire local, compruebo el clima perfecto tan similar al de muchas partes en Colombia  y me pregunto si estará mal arrodillarse a besar el suelo.

No importa que mi maleta no esté aún, sé que va a llegar completa, y así fue 3 días después. La alegría de recibirla solo es comparable a la que sentí cuando Adam, manager de mi hostal, me dijo ¨Welcome to Uganda, Welcome to África¨.

Miguel Santamaría

Miguel Santamaría

Miguel es uno mas de tantos locos que renuncian a todo para viajar, la vida en el camino resulto mas atractiva que su trabajo como ingeniero de petróleos de vuelta en su natal Colombia. Ahora buscando nuevos destinos baratos y cautivantes, se encamino hacia el este de África, en donde espera estar algunos meses o años mas.

  • Adriana Santamaria

    Terminé con el ojo aguado y todo, de compartir la felicidad que sentiste a tu llegada.

  • Daniela

    Tal vez suene crudo pero me reí mucho con tu infortunio …. No hay mejor manera que pasar el mal rato que recordando lo vivido con ironía y burlándose de las vicisitudes .

    • miguel

      Jejeje para eso es, para q mis metidas de pata inspiren risas,a estas alturas cuento la historia con buen humor. Gracias por leerlo!

  • Miguel Santamaria

    Es hermoso ver mi sufrimiento? jajaja esa era la idea!!, cuando uno comete errores tan estúpidos lo mejor es burlarse de ellos. Gracias por leer 😀